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Adaptación al Cambio Climático

El hombre, los animales y las plantas se han visto afectados por el cambio climático durante las últimas décadas. Debido a que las previsiones dadas por el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) para las próximas décadas son que seguiremos bajo un escenario de cambio climático y dado que las medidas que se adoptarán no servirán para mitigar su efecto, tenemos que ir pensando en adaptarnos a la nueva situación. A continuación se enumeran algunos de los efectos que se preveen:

Ecosistemas acuáticos: con un gran nivel de certeza se puede asegurar que el cambio climático hará que parte de los ecosistemas acuáticos continentales españoles pasen de ser permanentes a estacionales; algunos desaparecerán.

Ecosistemas terrestres: los efectos del cambio climático difieren para los ecosistemas de la región Atlántica, limitados por temperatura, y para los de la región Mediterránea, limitados por agua. Mientras la productividad podría aumentar con el cambio climático en los primeros, posiblemente disminuya en los segundos.

Biodiversidad vegetal: los impactos directos del cambio climático se producirán a través de dos efectos antagónicos: el calentamiento por un lado y la reducción de las disponibilidades hídricas por el otro. La «mediterraneización» del norte peninsular y la «aridificación» del sur son algunas de las tendencias más significativas.

Biodiversidad animal: se producirán cambios fenológicos en las poblaciones, con adelantos (o retrasos) en el inicio de actividad, llegada de migración o reproducción. Cabe esperar desajustes entre predadores y sus presas debidos a respuestas diferenciales al clima.

Otro efecto previsible es el desplazamiento en la distribución de especies terrestres hacia el Norte o hacia mayores altitudes, en algunos casos con una clara reducción de sus áreas de distribución; en los ríos las especies termófilas se desplazarán aguas arriba y disminuirá la proporción de especies de aguas frías; en lagunas y lagos, la altitud, la latitud y la profundidad tienen efectos similares sobre las comunidades en relación con la temperatura. Asimismo, el cambio climático puede producir una mayor virulencia de parásitos y un aumento de poblaciones de especies invasoras.

Como consecuencia de lo anteriormente comentado, en el campo de la conservación de la naturaleza, esto debe tenerse en cuenta, y se deben ir planteando políticas acordes para conservar el medio ambiente en un mundo cada vez más cambiante. Es por ello, que es urgente que la política de conservación tenga en cuenta los cambios previstos para las próximas décadas para desarrollar las medidas a adoptar. Por ejemplo, las aves tendrán que adaptarse a una previsible reducción de los niveles de precipitación en nuestro país. Esto debe considerarse a la hora de plantear medidas de conservación en aquellas regiones que más se verán afectadas por estos cambios.